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Blog: “Del ruidoso Santiago a la tranquilidad de Akita: mi primera experiencia en el extranjero”, en Japón

¡Hola a todos! Mi nombre es Alan Eduardo Coliñir Herrera, soy un estudiante de 5° año de la carrera de Periodismo y me encuentro realizando la movilidad internacional en la Universidad de Akita, en Japón. Quiero mencionar que esta es mi primera experiencia en el extranjero, así que tengo muchas primeras experiencias que contarles, desde el proceso, trámites, viaje, todo es totalmente nuevo para mí, y que, si yo fui capaz de llegar acá, todo aquel que se lo proponga es capaz de estar acá al otro lado del mundo.
 
Lo primero que quiero comentar es que el proceso no es algo que deba tomarse a la ligera para nada, es importante estar en constante comunicación con el DRII y la universidad de destino de principio a fin. Y si pueden contar con alguien que haya pasado por el mismo proceso, es una ayuda inmensa. En mi caso pude contactarme con el estudiante que vino un año antes que yo y su asistencia me ahorró muchos dolores de cabeza. Son meses de correos, trámites, confirmaciones, despertar bien o dormir tarde esperando contacto de la universidad de destino, el único momento que sentí alivio fue cuando ya tenía la visa de estudiante en mis manos, que para variar se entrega unos días antes o en la misma fecha de tu viaje. Pero estar en constante contacto con personas que atravesaron el proceso definitivamente te ayuda a mantener la cabeza en su lugar.
 
Ya con todo preparado, sólo quedaba el día del viaje, que como mencioné anteriormente, era mi primer viaje hacia el extranjero, y segunda vez que me montaría en un avión. De los nervios la noche anterior al viaje dormí solo tres horas, planeando darme un descanso en el vuelo ya que sería un vuelo nocturno con una duración de 15 horas hasta Australia, pero el ingenuo Yo no se esperaba que de lo ansioso por ser mi primera vez teniendo un viaje tan largo y hacia otro país, terminaría por pasar todo el viaje despierto. Tras una escala de 3 horas en Australia la siguiente parada era Tokio, Japón. Durante el vuelo pude poner a prueba por primera vez mi japonés cara a cara con la persona que venía sentada al lado mío y con la azafata, me sirvió mucho para perder la vergüenza de iniciar una conversación en el idioma.
 
Al aterrizar en Haneda, Tokio, lo primero a lo que me tuve que enfrentar fue arreglar la eSim que había pagado para poder usarla en territorio nipón, para poder reservar un hotel, ya que, por error mío, el hotel que había pagado para estar en Tokio unos días lo tenía reservado para el día después de aterrizar. Por suerte el Wifi del aeropuerto era bien bueno, arreglé mi eSim, reservé un hotel bastante lejos del centro de la ciudad, pero en metro se llega a cualquier lado, así que con la ayuda de Google Maps y siguiendo las señaléticas que están en inglés, es bien sencillo llegar al lugar que quieras. Tras llegar a mi hotel, ya se habían cumplido 48 horas desde la última vez que había dormido, por lo que siendo las dos de la mañana, dormí sin problemas y fue bastante conveniente para poder deshacerme del jetlag de golpe.
 
Cuatro días después (si, timeskip) me monté en el Shinkansen rumbo a Akita. Me esperaban más de tres horas de viaje, pero les prometo que después de 28 horas de viaje, todo lo que sean menos de 10 horas se siente insignificante. Mientras estaba en el tren bala, me quedaba impresionado por cómo cambiaban los paisajes al dejar la gran ciudad de Tokio, y sin duda estar unos días turisteando en la capital me ayudó a poder sentir el cambio mucho más, ya no me encontraba en una ciudad con millones de personas, estaba al norte del país en una ciudad con menos habitantes que en La Florida, pero lejos de ser aburrido, era algo realmente refrescante. La primera persona con la que interactúe en Akita fue mi tutor, que también hablaba inglés, pero terminamos hablando en japonés (no podía perder la oportunidad de seguir practicando). Fue el día más ocupado que he tenido en Japón: fuimos a la municipalidad, hicimos todos los trámites necesarios, me llevó rápidamente al dormitorio que sería mi hogar durante los próximos 5 meses, pero tenía una inducción a la que llegar por lo que solo dejé mis cosas y partí a la universidad, que para mi fortuna es una caminata de 5 minutos nada más.
 
Les mentiría si dijera que estuve nervioso en algún momento desde haber llegado a este nuevo y maravilloso país, creo que nunca había estado tan mentalmente tranquilo, tampoco me sentí solo, ya que venía mentalizado a hablar con quien fuera, y así fue, le hable a todas las personas que pude durante la inducción, me forcé a salir de mi zona de confort, lo que sin duda fue lo mejor que pude haber hecho, he conocido estudiantes de Finlandia, China, Ucrania, Corea, Mongolia, entre muchas otras nacionalidades, el intercambio cultural es verdaderamente impresionante, y la mayoría de estudiantes siempre están abiertos a que les hables ya sea en inglés o japonés.
 
Tras pasar los primeros días poniendo en orden muchas cosas, cuando finalmente me pude dar el tiempo de recorrer está alejada, pero sin duda alguna maravillosa parte de Japón, no pude evitar enamorarme de Akita, de sus calles tranquilas, aire puro, colorida flora, sus cuervos gigantes. Además, está tan cargado de historia como cualquier otro lugar de Japón, de verdad que esta zona merece ser más reconocida en el radar de los turistas. Y para alguien que lleva viviendo casi toda su vida en Santiago, es un cambio de ambiente totalmente purificador.
 
En cuanto a las clases, no considero que sean más difíciles que en la Usach, los profesores son todos muy amables, aunque también pueden ser estrictos en lo académico, muchos compañeros están en la misma situación que tú, o muy similar, por lo que no te vas a sentir atrás respecto a ellos, si organizas bien tus tiempos, no tendrás ningún problema.
 
Ahora les daré consejos que siento que pueden ayudar bastante a quienes quieran aventurarse al intercambio. Primero, de verdad que saber administrar su dinero es bien importante, en Japón el único peligro es que la cantidad de productos que puedes encontrar es tan variada, que llega a ser irresistible comprar algunas cosas. Segundo, vengan con la mentalidad de relacionarse con personas extrañas, la mayor parte del tiempo la gente no te va a hablar primero, así que salir de la comodidad propia es necesario. Tercero, les recomiendo mucho aprender japonés, aunque sea a un nivel de conversación básica, pero aprendan. Yo aprendí por cuenta propia por medio año y llegue a un nivel donde no tengo problemas para comunicarse o relacionarme con gente, todo gracias a estudiar por mi cuenta y practicar con nativos antes de venir a acá, el poder hablar japonés de verdad que te ayuda a conectar con mucha más gente, considerando que no todos los estudiantes de intercambio acá hablan inglés, pero también, recuerden que Akita no es una gran ciudad, por lo que la gente que vive acá no maneja realmente el inglés.
 
Para terminar, de verdad que, si tienen las ganas, atrévanse. Las oportunidades están, el apoyo por parte de la Usach y estudiantes que han realizado el proceso están a su disposición. Llevo casi dos meses ya viviendo esta experiencia, y en verdad me ha ayudado mucho a poder expandir mi visión personal y profesional, el constante intercambio cultural, la gente que puedes conocer, de verdad es algo que puede ayudarte a definir tu camino a futuro, me siento como una versión nueva de mi cada día que pasa, me he planteado nuevas metas que van a marcar mi porvenir. Para cualquiera que tenga dudas acerca de algo, pueden contactarme y les ayudaré, porque de verdad me pondría muy contento que otros estudiantes puedan vivir lo que estoy viviendo yo.
 
Realmente espero que mi experiencia pueda motivar o ayudar a nuevos estudiantes a convencerse de que este proceso está al alcance de quien se atreva y tenga la actitud para ello.
 
ご清聴ありがとうございました! さようなら
 
Instagram: @alan.clhr
Mail: alan.colinir @ usach.cl