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Blog: "Traspasando fronteras: el viaje en donde aprendí a volar", en México

Hola, me llamo Valentina Cancino y soy una estudiante de Psicología de tercer año. La verdad que desde antes de entrar a la universidad siempre quise ir a un intercambio, era un sueño. Apenas pude postular lo hice, sin pensarlo mucho, y quedé en el TEC de Monterrey.
 
Nunca antes había viajado, tenía un poco de miedo, pero estaba muy emocionada por tener la oportunidad de hacerlo. Nunca había estado tan lejos de casa, tan lejos de mi gente, de mi familia. Mi mamá pensaba: “¿Cómo lo va a hacer?”. No la juzgo, a veces son pensamientos que no solo le venían a ella, sino que también a mí, porque el intercambio conlleva muchas cosas, aparte de todos los trámites (no se desanimen, son muchos, pero no difíciles), como el desafío que significa estar completamente sola en otro país, otra cultura, otra gente, otras formas de vivir, nuevos métodos de estudio.
 
¿Por qué México? Siempre escuché esa pregunta. La verdad que me parece un país muy interesante. Desde que llegué, la gente ha sido muy amable, la cultura es única e histórica (sobre todo el Día de los Muertos y cómo ven la muerte como un renacer), la comida es espectacular (sí es un poco picante, aunque les digan que no, pero después uno se acostumbra), y los paisajes son hermosos. Los animalitos son tan bellos, hay ardillas, coatíes, mariposas hermosas, muy grandes y con unos colores geniales. Y no puedo pasar por alto que está la gran pirámide de Chichen Itza, maravilla del mundo.
 
¿Por qué el TEC de Monterrey? Está bien ubicada en el ranking mundial y el método de enseñanza es muy práctico. Desde que entré ya tuve que ir a centros, te llevan a terreno, y la verdad se aprende mucho. Y aunque es muy desafiante porque, por lo menos yo, iba en tercer año y nunca había ido a alguna especie de práctica. Además, el TEC es una mini ciudad que tiene de todo. También existen circuitos, desde distintos puntos en la zona de Monterrey (que además es muy segura), desde los cuales te van a dejar y llevar. Hay animalitos en el campus, estudias junto a ellos, y la biblioteca tiene terraza. Tienen un estadio donde están los borregos y a los de intercambio muchas veces que les dan entradas para ver los partidos de fútbol americano. Es una experiencia única.
 
En cuanto al recibimiento, nunca lo olvidaré. Hacen un show que parece de película, y mientras vas entrando todos te van felicitando y cantando con carteles. Hacen shows, te dan poleras, comida, hacen eventos tipo alianzas, y un grupo para los de intercambio te adopta para que así te puedan guiar. También te sacan una foto que ponen en el campus, la foto de todos los de intercambio. Es una muy buena universidad en todos los ámbitos. Te dan tips culturales, sociales, te orientan en todo lo que pueden, incluso en temas de salud mental. Ir de intercambio igual conlleva un choque cultural y, en mi experiencia, al principio me sentí muy sola. Ellos te proporcionan psicólogos, hay muchos talleres y grupos de acompañamiento emocional, cosas que me llamaron mucho la atención (y todo gratis por ser estudiante). 
 
Quiero subrayar que lo fundamental en esta experiencia es lo mucho que te hace crecer. Es desafiante, pero vale la pena todo lo que te entrega, porque aparte de que te da una inmensa felicidad, te hace crecer en todos los aspectos posibles. Te hace ver que todo lo que te da miedo, si lo enfrentas, si estás ahí, te puede ayudar a desarrollar habilidades y aprender que eres capaz de enfrentar cosas que nunca creíste poder sobrellevar. Te da una fuerza y valentía que nunca olvidarás. Porque aparte de crecer como profesional y de aprender otras perspectivas de tu área, te va a hacer mejor persona, ampliando inmensamente tus fronteras, “porque en clases no es el único lugar donde se aprende” ... Fue una frase que siempre llevo conmigo de una profesora de la Usach. Me gusta ver qué nos mantenemos como orugas, pero que para convertirnos en mariposas y abrir nuestras alas necesitamos viajar, cruzar la frontera y sobre todo lanzarnos a la vida.
 
¿Cómo lo hago yo? Creo que el primer paso es atreverse y postular. Puede que uno nunca esté listo, que no sepa cómo lo harás durante el proceso, pero en el camino se van solucionando todas las cosas. Y créanme que realmente vale la experiencia como profesional y como persona. Es cierto que a veces es muy duro, no voy a adornar todo como bonito. Puede que se sientan solos, quizás hay veces en que realmente sientan que no encajan, que están en otro rompecabezas, pero a pesar de estos momentos créanme que realmente vale la pena. Recomiendo tener una red de apoyo, hacer amigos en el intercambio, y que no pierdan contacto con la gente de Chile. ¡Y salgan! Conozcan, es una experiencia que no siempre podrás vivir.
 
El mundo es muy bello y esta experiencia de intercambio, aparte de aprender, también te da la oportunidad de conocerlo. Y cuando menos te lo esperes vas a estar pisando otro país, otra vida, otra mirada, una versión de ti que siempre estuvo ahí. Y eso, estás experiencias, son las que te llevas toda la vida, y que llegando a viejito podrías recordar con una sonrisa y plenitud que siempre llevarás en ti, sea dónde estés y donde te encuentres.
 
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